Hestia

 

Hestia, la menos conocida de las diosas del Olimpo, es la diosa del hogar. No tenía una representación humana, sino que se sentía su presencia en la llama viva del fuego del hogar. Su símbolo es el circulo.

Hija de Rea y Cronos y hermana de Zeus era una de los doce dioses del Olimpo, donde no acudía ni protestó cuando Dionisos la sustituyó. A diferencia de otros dioses y diosas, Hestia no era conocida por sus mitos. El significado de Hestia se encuentra en rituales, simbolizados por el fuego. Hestia bendecía los hogares.

Hestia y Hermes, dios de la palabra y patrón de comerciantes y ladrones, estaban relacionados. Hestia proporcionaba y protegía el hogar y Hermes era el protector en la puerta y el guía en el mundo donde es importante la comunicación, conocer el camino, ser inteligente y tener buena suerte.

Como arquetipo, Hestia proporciona el sentido de integridad y totalidad. Diosa virgen, al contrario que Atenea y Artemisa que se orientan hacia lo externo para conseguir sus objetivos, Hestia se orienta hacia su interior y siente de manera intuitiva qué es lo que sucede. Busca la tranquilidad serena, que se encuentra más fácilmente en soledad. Una mujer que adquiere un sentido de armonía interna cuando realiza las tareas cotidianas del hogar está en contacto con el arquetipo de Hestia. Cuando está presente, una mujer realiza las tareas del hogar sin estar pendiente del tiempo, sino que está participando en el tiempo (Kairós) lo cual es psicológicamente enriquecedor. Para que Hestia esté presente, una mujer tiene que concentrarse en hacer una cosa cada vez, dedicarle el tiempo y quedar absorta en la tarea de forma que la calma interior va sustituyendo al parloteo habitual de la mente.

La meditación fortalece este arquetipo por lo que se pueden encontrar mujeres Hestia en los monasterios donde reina el silencio y la meditación. Con Hestia como presencia interna una mujer no esta “apegada” a la gente, los resultados, el dinero o el poder. Se siente completa tal y como es. Este desapego proporciona a este arquetipo una cualidad de “anciana sabia”. Hestia mejora los excesos de todos los demás arquetipos y ofrece una comprensión interna espiritual, conectando con el centro interno. Con Hestia en su personalidad, una mujer siente que su vida tiene un significado.

El fuego sagrado de Hestia se encontraba en los templos y en los hogares. La diosa y el fuego eran uno vinculando familias y ciudades. Cuando este arquetipo proporciona una conexión con el centro interno y un estado de conexión con los demás, es una expresión de nuestro Ser.

Una mujer Hestia es una persona tranquila y fácil de carácter y su presencia crea una atmósfera de calor y orden pacifico. Suele ser una mujer introvertida que disfruta de la soledad. Como arquetipo de sabiduría interior, la mujer Hestia carece de negatividad. Sin embargo, sus dificultades están relacionadas con lo que le falta a Hestia. Esta diosa carecía de imagen o representación y nunca estuvo involucrada en conflictos o intrigas, porque carecía de práctica y de habilidades para abrirse camino en estos ámbitos. Una mujer tipo Hestia expresa de forma indirecta su amor y preocupación por los demás. Le cuesta abrirse y expresar sus sentimientos que demuestra a través de sus acciones.

Para desarrollarse más allá de Hestia una mujer tiene que aprender a expresar sus sentimientos de manera que las personas que quiere puedan saberlo. También debe aprender a mostrarse a los demás, a interactuar con otras personas. Tiene que aprender a expresarse con firmeza, dotar a su personalidad de una parte activa que le permita vivir en el mundo. Artemisa y Atenea, diosas activas, pueden ayudar a Hestia a adquirir estas cualidades. Así mismo, le ayudará conectar con su ánimus, su parte masculina. En general esta relación de una mujer Hestia con su ánimus es una relación interna Hestia-Hermes. Hestia proporciona la manera interna y personal de ser y Hermes aporta una manera externa de tratar eficazmente con el mundo externo. Hestia y Hermes representan las ideas arquetípicas del espíritu y el alma. Hermes es el espíritu que pone el alma sobre el fuego. Es como el viento que sopla sobre las brasas ardientes en el centro del hogar, avivándolas.