Hefesto

 

Hefesto como dios, arquetipo y hombre encarna la necesidad humana profunda de crear objetos útiles y hermosos. Rechazado y expulsado del Olimpo donde solo la apariencia y el poder son apreciados, trabajó en su forja transformando su dolor en arte.

Fue el dios de la forja, artesano y herrero. Su nombre significa fuego y se le considera el dios del fuego subterráneo. El menos bendecido de los dioses fue un tullido, rechazado y desafortunado en el amor. Pero también fue un genio creativo y el único dios que trabajó.

Hijo de Hera, ésta lo concibió sin ayuda para demostrar a Zeus que ella también podía engendrar y parir un hijo sola, como él tuvo a Atenea. Sin embargo, Hefesto nació con un pie deforme y su madre lo rechazó y arrojó del Olimpo. Fue recogido por dos ninfas que le cuidaron y le enseñaron el trabajo de artesano.

Hefesto es el dios inventor en el Olimpo. Construyó un hermoso trono de oro para Hera que resultó ser una trampa. También creó a Pandora, la primera mujer humana según la mitología griega. Y fabricó las flechas de Apolo, la hoz de Demeter, el cetro de Zeus…

Elegido por Afrodita para casarse, fue con el único con quien no tuvo hijos. Su matrimonio representa la unión de la belleza y de la artesanía, de la cual nació el arte.

Una vez casados la diosa le engañó muchas veces, sobre todo con su hermano Ares. Hefesto preparó una trampa (una red invisible en la cama) y atrapó con ella a los amantes. Cuando convocó a los dioses para que fueran testigos de la infidelidad los dioses, en lugar de solidarizarse con él, se burlaron.

El Olimpo era inaccesible para Hefesto y en los mitos, cuando se atrevía a entrar allí, era el bufón ridículo, el borracho o el marido cornudo. Sin embargo, cuando trabajaba en la forja, se transformaba en el maestro artesano que con el fuego convertía la materia prima en hermosos objetos.

Hefesto es el arquetipo del trabajo creativo que redime y mediante el cual se expresa el creador herido. Representa el instinto profundo de trabajar y crear. Cuando este arquetipo está presente, la belleza y la expresividad que de otra forma quedarían ocultas en el interior de una persona se pueden liberar mediante el trabajo que da una forma tangible a estos aspectos del ser.

 El fuego asociado con Hefesto es el fuego subterráneo, el que surge en forma de lava del volcán. Este fuego es una metáfora de los sentimientos apasionados y de la sexualidad intensa cuando son contenidos; de la ira y la rabia cuando se retienen o se intentan apagar. Estos sentimientos, que habitan en el interior de una persona introvertida, pueden entrar en erupción de repente sorprendiendo a la persona que los recibe.

 Este arquetipo predispone a la persona a no expresar sus sentimientos a los que da salida a través de su trabajo. La forja se encuentra dondequiera que realice su trabajo de traducir lo que siente en profundidad en algo externo a él mismo. El fuego de la forja es la pasión no expresada que inspira el trabajo creativo.

Hefesto fue la única deidad principal imperfecta. Su cojera no puede separarse de la herida emocional causada por el rechazo de sus padres. Hefesto no podía ser hermoso, por eso creaba belleza; su pie no se movía como debía, pero los objetos que él fabricaba funcionaban perfectamente. Se convirtió en el arquetipo del instinto de trabajar como medio de evolución y de sanar las heridas emocionales. Mediante su trabajo, las personas con este arquetipo pueden verse a si mismos reflejados enteros y hermosos; a través de esta proyección aumenta la autoestima, la confianza y el respeto por uno mismo sanando las heridas que motivaron el trabajo.

Cultivar a Hefesto significa dedicar el tiempo a hacer algo manual, de forma introspectiva y silenciosa.  Es importante aprender a estar absorto en un tiempo creativo. Algo valioso que enseñar a los niños y adultos que dependen de otros para hacer algo.

Un Hefesto es una persona solitaria, introvertida e intensa. Callará las experiencias dolorosas sin demostrar hasta qué punto está herido, furioso o tiene miedo. Por otro lado, tiene una sensibilidad extrema lo que hace que se le pueda herir fácilmente. Pequeñas heridas que a otra persona le pasarían inadvertidas en una persona con este arquetipo le pueden causar estragos. El rechazo, la falta de aceptación y de éxito son fuentes de ira y dolor. La rabia se esconde en muchos hombres Hefesto si se sienten rechazados, ya que su forma de manejar la rabia es contenerla. Esto puede llevarle a la depresión o a la amargura. También puede ser fácil caer en adicciones, como el alcohol, para acallar sus sentimientos y sentir con menos intensidad.

La manera de crecer de este arquetipo es descubrir y valorar quien es en realidad. Un Hefesto necesita aplicarse la máxima de Apolo: “Conócete a ti mismo”. Puede empezar comprobando cómo se parece al arquetipo y cómo esto afecta en su vida. El conocimiento objetivo del arquetipo y el subjetivo sobre si mismo puede ayudarle a descubrir lo que realmente tiene significado en su vida. Si han existido abusos en su vida necesitará psicoterapia para poder dar salida a todo lo que lleva dentro.

Necesita también conocer a los demás y entender que lo que siente no tiene que corresponder con lo que realmente ha sucedido. Por eso es importante aprender a dialogar para aclarar posibles malentendidos.

Desarrollar los arquetipos de Hermes (comunicación), Atenea (estrategia y razón) y Apolo (visión objetiva) ayudaran a este arquetipo.

Si la vida imita al mito, Hefesto necesitará encontrar unos “padres adoptivos” que le valoren y le reafirmen.

Por último, necesitará descubrir en su interior actitudes que le reafirmen.

* Basado en los libros de Jean Shinoda Bolen: «Los dioses de cada hombre.»